Ya sea que sigas un camino positivo y agradable o uno negativo y pesimista, en cualquiera de estos casos puedes crear un efecto en cadena y es cuando influyes en otras personas, y estas en otras personas.
Imagina por un momento que te sucede o sabes de algo bueno, lo compartes con otras personas, ellos también consideran que vale la pena compartirlo, y así sucesivamente. ¿Cuál es el principal factor que hace que todo se mueva? La importancia o la valoración que le dan las otras personas a lo que compartes.
Si es importante y vale la pena que otros conozcan de esto entonces el mensaje se transmite rápidamente creando un efecto en cadena muy agradable.
Lo mismo pasa con una mala noticia, algo grave o doloroso, la noticia se propaga en algunos casos más rápido. ¿Por qué sucede esto? Porque estamos bien preparados a pensar en lo peor, a pensar en lo que puede salir mal, a pensar en problemas que no existen y que no se van a dar, pero los pensamos y nuestra mente crea la realidad que vivimos en cierto momento en especial.
Haz algo interesante y anticípate a los problemas, piensa en qué debes hacer para ir más rápido o para hacer lo mismo con menos recursos. También haz lo siguiente, comparte las experiencias positivas, ten mucho entusiasmo para hablar de eso y hazlo como si fuera la última vez que vas a ver a esa persona.
No puedes perder el tiempo hablando de pequeñeces o de cosas negativas. Aprovecha al máximo el tiempo hablando de cosas agradables y positivas.
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