Lo primero que debes tener claro en toda actividad empresarial es la estrategia que vas a seguir. Esta estrategia determina los recursos que necesitas y las acciones que vas a llevar adelante para cumplir con los objetivos y planes trazados.
Esto es lo principal ya que puedes tener todos los recursos a tu disposición, pero sin una estrategia los recursos son desperdiciados fácilmente.
También debes tomar en cuenta que los resultados de tu estrategia los vas a notar en diferentes plazos (cortos, medianos y largos). Entonces tienes una gran estrategia que está conformada por pequeñas estrategias que de forma sincronizada y relacionadas generan los resultados esperados.
En una empresa pequeña esto es sencillo porque la principal (o única estrategia) generalmente es la estrategia de ventas.
El problema muchas veces lo ven la grandes empresas donde hay varias estrategias (estrategia financiera, estrategia de comunicación, estrategia logística, estrategia de ventas, etc.) donde por el tamaño, el número de personas, los procesos internos y la burocracia que se crea espontáneamente hacen que las estrategias comiencen a estar unas lo más alejadas de las otras.
Lo preocupante de todo esto es que en muchos casos quien paga los platos rotos de todo esto es el cliente, cuando no debería ser así. Pero el «debería» nunca es igual a la realidad, si sabes que esto está pasando, o puede pasar en tu empresa, lo más inteligente de hacer es anticiparte y sincronizar todas las estrategias en una sola que en la gran mayoría de los casos seguirá siendo la estrategia de ventas.
Más ideas
Tres más para hoy.
Del blog a tu equipo
Si una idea de dos minutos te sirvió, imagina un programa completo.
Formación, asesoría, coaching y herramientas para vendedores, jefes comerciales y áreas de capacitación. Cuéntame qué vendes y qué quieres conseguir. Respondo personalmente.