Continuamente todos los resultados de una empresa, grande o pequeña, se encuentran determinadas por las acciones que llevamos a diario. Muchas veces trabajamos bien y nuestros resultados son positivos, otras veces no.
Perdemos el rumbo de las acciones diarias cuando no sabemos con precisión en dónde queremos estar y qué queremos lograr. Por supuesto que sabemos lo que tenemos que hacer, si somos un hotel atender a los huéspedes, si somos una gasolinera llenar los tanques de combustible. No se trata solamente de eso. Hay mucho más en juego.
La estrategia es fundamental para lograr lo que queremos en menos tiempo, con menos recursos, más rápido que los demás, o hacer lo que nadie ha hecho antes, y todo esto nos permite llegar a la meta propuesta.
Sin metas no hay razón para levantarnos y hacer lo que hacemos. La meta es primero y la estrategia nos permite alcanzar la meta. Todas las actividades diarias tienen que estar dentro de la estrategia y conseguir las pequeñas metas y las grandes metas que hemos diseñado.
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