El cambio es bueno, sobre todo cuando quieres mejorar lo que haces, y el hábito de cambiar te mantiene atento a todo lo que te rodea, preguntándote si acaso no existe una mejor forma de hacer las cosas.
Cuando crees que todo está hecho y no hay nada más que hacer es cuando tienes que comenzar a pensar en cambiar. Realmente hay algo nuevo por descubrir.
Cuando estás satisfecho con lo que has hecho tienes que destruir el molde y hacerlo de nuevo.
Esto te mantiene lleno de ideas y creando miles de conexiones nuevas entre una idea y otra, donde el cambio es permanente y parte fundamental de tu vida.
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