Lo primero es que tengas una idea de lo que quieres hacer. Esta idea debe ser clara y precisa. Mientras más clara, más fácil de lograr.
Si tu idea es muy amplia, redúcela a un contexto donde la puedes aplicar correctamente.
Luego de esto ten en mente cuál es el resultado final al que deseas llegar.
Con este resultado en mente haz lo siguiente: cuál debe ser el paso anterior que debes haber dado para llegar a ese resultado, y para llegar a ese paso, cuál es el paso anterior a este, y cuál es el paso anterior a estos dos, y el paso anterior a estos tres, y así hasta que llegues al inicio donde te encuentras actualmente.
Es decir, comienzas desde el final y vas retrocediendo por todos y cada uno de los pasos que tienes que haber seguido para llegar a ese resultado final.
Una vez que estás en el punto de partida, en el inicio, toma en cuenta la cantidad de trabajo que tienes que realizar, de tal forma que comienzas a determinar los recursos que necesitas y los recursos que tienes para hacer realidad esta idea.
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