Existen peores preguntas:
¿Y si nunca lo intentas?
¿Y si cierras las puertas a una gran oportunidad?
¿Y si renuncias al éxito que tanto quieres?
¿Y si sacrificas tus sueños por hacer algo que no quieres?
¿Y si mejor te dedicas a hacer algo aburrido por toda la vida?
Estas preguntas son de las que nunca quieres hacerte. Estas preguntas son peores que preguntarte «¿y si fallo?». Realmente fallar significa aprender al momento inmediato posterior, así que fallar no es tan malo después de todo.
Realmente no cabe preguntarse ninguna de las anteriores, mucho menos preguntarte «¿y si fallo?».
Volverías a preguntarte «¿y si fallo?».
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