Todos los fracasos tienen su justificación.
El éxito no admite justificación.
Cuando una persona se equivoca puede presentar mil y un excusas, razones y justificaciones de por qué fracasó. Y uno hasta puede llegar a creer de que cada una de esas explicaciones son ciertas y son justificadas.
Por otra parte, el éxito no requiere de ninguna explicación.
Cuando una persona tiene éxito no cabe ninguna razón para explicar por qué tuvo éxito. Simplemente el éxito que obtiene es la única explicación que cabe en ese momento y no se discute más.
Las ideas exitosas que funcionan y que han dado grandes resultados no requieren mayores explicaciones, análisis, ni documentales.
El éxito es contundente.
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