Tus acciones diarias tienen un efecto en otras personas. En muchos casos conoces a las personas y el cambio que has producido, y en otros ni siquiera te has enterado que lo que has hecho produjo algo sumamente bueno. Increíblemente en otros casos has producido algo muy bueno en personas que ni siquiera conoces.
Ese es el efecto multiplicador.
Cuando haces algo bueno esto se transmite a otras personas, cambias la vida de alguien positivamente y esta persona influye en otra para que este cambio se multiplique.
Es como un efecto viral.
Por esa razón es indispensable que siempre que comiences tu día lo hagas con el mejor entusiasmo y que con cada persona que te topes dejes siempre algo agradable, algo positivo, algo que le permita continuar multiplicando la alegría en otras personas más.
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