Bueno, los clientes no son difíciles. Son diferentes.
La palabra «difícil» no debe existir en tu vocabulario ya que si te pones a pensar encontrarás que nada de lo que alguien dice que es «difícil» es totalmente cierto. En algún momento no es difícil.
Más útil es pensar que algo o alguien es «diferente». Esto te permite tener posibilidades.
Piensa tan solo por un momento en que un cliente es «difícil» o un cliente es «diferente». ¿A quién crees que le puedes vender?
La mayoría le pueden vender fácilmente al cliente diferente. La generalidad se traba y tropieza con el cliente difícil.
Cambia la palabra difícil por diferente. Es bien sencillo.
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