De cuando en cuando encuentro personas que dicen que les gusta trabajar con presión, que así se sienten muy bien. Yo siempre les agrego lo siguiente «¿por cuánto tiempo?».
Es verdad que la presión ayuda un poco a que una persona se comprometa o se esfuerce un poco más, pero no es el único camino.
Además de la presión está el camino de la fascinación y placer. Cuando tu trabajo lo haces porque te fascina o porque te produce mucho placer, cambias por completo la forma en que abordas ese tema y en ese momento deja de ser un trabajo como lo conocemos convencionalmente.
Fíjate en todas las cosas que puedes hacer y que en realidad las haces mejor cuando estás fascinado y lleno de mucho entusiasmo.
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