Trabajando la semana pasada con jefes y gerentes de ventas surge una pregunta: ¿es preferible trabajar con presión o con motivación?
Mi respuesta a estos casos siempre se inclina más hacia la motivación.
Sorprendentemente algunos comentarios en base a las experiencias de otras personas que participaron apuntan a que en algunas circunstancias trabajar bajo presión funciona.
Es cierto. Funciona. La pregunta es: ¿por cuánto tiempo?
Con algunas personas se puede utilizar un método de presión. Así responden bien. No es mi preferencia pero es cierto, hay personas que responden muy bien bajo presión.
Mi preferencia a trabajar más con la motivación es porque es mucho más agradable y se consigue el mismo resultado y con ningún tipo de desgaste emocional.
Si en alguna ocasión has trabajado bajo presión tienes que haberte dado cuenta de que el desgaste emocional es tremendo y a largo plazo no es necesario.
Necesitas más energía, te cansas más rápido, no puedes pensar claramente en distintos temas prioritarios, el tiempo nunca te alcanza, y muchas cosas más que tienes que haber experimentado en otras ocasiones.
Entonces, si ya conocemos cómo es este camino, ¿qué es lo que tienes que hacer para que trabajes con un sentido más positivo de motivación?
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