Presta mucha atención al aspecto visual de lo que vendes. Esto incluye tu presencia como persona y todo lo que haces cuando tienes contacto con un cliente.
Lo primero que vendes es a ti mismo y si el cliente no te compra a ti hay menos posibilidades de que compre lo que ofreces.
Por otra parte si vendes muy bien el principal producto que eres tú mismo entonces aumentan considerablemente las posibilidades de que el cliente compre lo que ofreces.
¿Cómo lucen tus productos o servicios?
¿Cómo luce tu propuesta?
¿Cómo luce tu empresa?
¿Cómo luces tú?