Lo has escuchado antes, incluso lo tienes que haber dicho (o te lo han dicho). Este es un principio sumamente sencillo, tremendamente útil y muy adecuado.
Cuando no lo seguimos es posible que te metas en problemas, sobretodo cuando hablas de más o cuando tus acciones no fueron pensadas tomando en cuenta los perjuicios que podrían ocasionar.
Cuando tengas que tomar una decisión revisa los beneficios y perjuicios, las ventajas y desventajas, lo bueno que vas a hacer y el mal que puedes ocasionar, revisa las consecuencias y medita si conviene entonces tomar esa decisión.
Luego de tomar en cuenta lo bueno y lo malo toma en cuenta si no afecta a otras personas o si no involucra tu relación con los demás.
Toma en cuenta que nuestros actos dicen más que las disculpas o que las palabras que puedes utilizar para explicar el por qué de una acción en especial. Tus acciones son más que importantes y estas acciones obedecen a tus pensamientos.
Al final del día todo lo que hiciste y obraste fue por tu manera de pensar, si no te gusta lo que haces y lo que obtienes cambia tu manera de pensar. Esa es tu responsabilidad para ser hoy una mejor persona.